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lunes, 22 de agosto de 2011

Capítulo 28 - Cierra los ojos y déjate llevar.


Bueno pues este es mi siguiente capítulo. Tiene alguna que otra sorpresilla. Espero que os guste tanto como a nosotras. <33


África's POV.


Desde que me levanté estuve dándole vueltas al tema de mi cita con Tom. Las chicas me acribillaron a preguntas y me limité a decir lo básico. El resto de la mañana fuimos de compras con Amy. Esta chicha no paraba. Conocía las tiendas más exclusivas y tenía "trucos" infalibles para comprar. Nos lo pasamos muy bien. Al volver a la residencia, ya eran las cuatro así que corrí a ducharme y arreglarme lo justo y necesario. Las demás veían películas. Salí de allí despidiéndome de ellas.

Cinco menos cuarto. Estaba demasiado inquieta como para poder permanecer en la habitación. Bajé ya vestida con mis vaqueros pitillo azul marino, un jersey negro y unas botas negras planas, el día anterior había tenido una experiencia que no iba a olvidar fácilmente con los tacones y quería darle un descanso a mis pies. Una trenza de "espiga" que tenía al final una gomilla con un pequeño lazo azúl (no, no era el del día anterior, ese era más grande) recogía mi pelo. BB y dinero al bolsillo derecho, llave de la habitación al izquierdo. No quería bolsos ese día, sencillez al poder. Algo de rimel y una raya negra en la parte superior e inferior del ojo. Estaba lista, ahí, esperando a Tom. A las cinco y cinco llegó. Me acerqué corriendo y abrí la puerta.

-No se hace esperar a una dama.- le reproché bromeando
-A una que no lleva tacones, sí.- respondió él mirándome de arriba a abajo. Yo sonreí.
-Bien guapa que voy...- bromeé
-Pues si, en realidad si. ¿Siempre llevas lazos o qué?- rió
-Me gustan.- sonreí

Yo estaba ahí sentada, en el asiento del copiloto. Me dió un beso en la mejilla. Cuando se apartó se lo devolví. Puso el coche en marcha y nos dirigimos a... Vale, no lo sabía. Sería mejor preguntar.

-¿A dónde vamos?- le dije
-¿Te gusta el agua?- preguntó
-No me digas que vamos a hacer submarinismo.- reí.- No, no... ¡Ya sé! Vamos a... ¡Pescar! ¡O mejor...!
-Sh, ¡calla!- me interrumpió.
-A sus órdenes, Sir.- respondí educadamente. Él rió.
-Es otra sorpresa...
-Pues por eso he dado esas ideas. Alguien que reserva el London Eye es capaz de cualquier cosa.- reí
-¡Vaya!- exclamó.- No se te olvidará fácilmente, ¿eh?- rió conmigo.

Aparcó. Antes de que pudiera salir, él ya me estaba abriendo la puerta.

-¡Pero que caballeroso te estás volviendo!- sonreí
-No es eso, es que... Tengo que hacer algo.
-Dime.- le dije

Tom no habló, en cambio, me tapó los ojos con algo. Oí el pitido del coche cuando lo cierran.

-¡Tom!- dije intentando quitarme la venda de los ojos. Él puso las manos sobre esta, evitando que pudiera retirarla.
-Estáte quieta, ¡por el amor de Dios!- exigió.- Eres imposible...- rió. Yo hice una mueca.- ¿Confías en mi?
-Confio.
-Entonces déjate llevar. Yo te guío, cómo en el baile de ayer. ¿Recuerdas?

Asentí. Me iba indicando los pasos que dar. No fueron muchos. Me senté en alguna parte. No podía ver nada aún.

-¿Lista?- preguntó
-Re-que-te-lista.- reí

Tom posó sus manos en la venda y la retiró. Uf, estaba sentada en un banco de madera y justo delante de mi, un lago de tamaño mediano. El al agua estaba transparente, daban ganas de bañarse. A decir verdad para ser Londres, ese día hacía buen tiempo. Busqué a Tom con la mirada. A unos dos metros de mi lo vi: apoyado en un árbol, con dos remos, uno en cada mano. A su derecha una pequeña barquita. No había nadie más a nuestro alrededor. Ni voces de niños, ni música, ni tráfico... Nada de nada. Era alucinante, como sacado de un cuento de princesas, por cursi que suene.

-Tom, vas a matarme de amor un día de estos...- dije observando todo una vez más.
-Mierda, creía que lo iba a conseguir con esto. Tendré que seguir intentándolo...- dijo agachando la cabeza con una sonrisilla.
-¡Eres de lo que no hay!- corrí hacia él y lo abracé.- ¿También has conseguido restringir el acceso al lago, como hiciste ayer en la noria?- reí
-No...- rió él.- Este parque no es muy conocido.
-Pues, ¿quién es el apuesto muchacho que me dará un paseo en barca?- lo miré con aire de superioridad.
-Pues vas a tener que salir a buscarlo, porque a mi no se me da bien.- dijo sonriente.
-A ver si te lo voy a tener que dar yo...- reí
-Seguro que sí...- bromeó

Unos minutos más tarde estábamos en medio del lago, sin remar ni nada. A la deriva. Hablábamos del día anterior. Reíamos sin parar recordándolo.

-Por cierto, tienen bastantes fotos... Mias, nuestras. ¿Crees que las van a publicar?- pregunté preocupada
-De hecho, quería hablar de esto también.- me miró y le hice un gesto para que me contara.- A ver, si. Las van a publicar. Mañana como muy tarde. Fui un gilipollas, no tenía que haber permitido esas fotos, ni siquiera sé si se te ve bien la cara. África, quiero que sepas que no fue con mala intención, en serio... Cuando te veas en las revistas, que te vas a ver, no te extrañes por favor. Eso hace perder confianza en uno mismo. Solo piensa que eres algo pasajero para los fotógrafos.
-Eso es... Relativo, ¿no?- pregunté
-Si, pero lo único que te pido es que no vayas a cambiar. La vida está puesta para vivirla y eso es lo que tenemos que hacer. Ayer fue uno de los mejores días que he pasado, reí como nunca. Sé que te agobiastes en algún momento pero míranos, aquí estamos de nuevo, sin cámaras. Siento haberte arrastrado a esto, de verdad.
-Bueno, Tom... Ya veremos las fotos y actuaremos. No te preocupes por eso.- lo tranquilicé
-De acuerdo, no me preocuparé por eso. Seguro que hay algo mejor por lo que preocuparse ahora...- añadió pensativo
-Si, como de no morir ahogados en un lago por no remar en una barca. Sería triste.- reí

Cogió los remos y dimos una pequeña vueltecita. Eran ya las siete. Tom nos acercó a la tierra y nos bajamos. Dejó la barca ahí.

-Vámonos.- dijo
-¿A dónde?- pregunté curiosa
-Hemos pasado un día de barca ya, ahora queda el atardecer. Y uno bonito, si. Ya lo verás.

¡Dios! ¿Qué iba a hacer ahora? Estaba loco. Era impensable cada cosa que salía de su mente. Iba nerviosa en el coche por saber a dónde me llevaría, y porqué iba a ser tan bonito ese atardecer.
Un cuarto de hora más tarde, aparcó de nuevo. Esta vez delante de un edificio de dos plantas. Era antiguo, pero no estaba mal. Sacó una llave y abrió la puerta, que crujió. Era muy extraño aquel lugar. A la derecha tenía unas escaleras y fue lo único en lo que me pude fijar, puesto que Tom me ordenó que subiera. Los dos ascendimos. Arriba tenía una azotea descubierta, y con tejas por los cuatro costados.

-Esperate aquí- me dijo Tom desapareciendo por dónde habíamos venido.

No dije nada, hice caso. Aproveché para enviarle un mensaje a Nora: "me ha llevado a un lago, es ideal. Xx". El sol descendía lentamente. Creí que ya lo había entendido: íbamos a ver la puesta de sol aquí. Me pareció buena idea. Poco romántico para ser él, pero buena idea. O a lo mejor es que yo le ponía el listón muy alto... Su propio record, la noria, sería difícil de superar. Apareció otra vez por la puerta, con una guitarra. Se me cambió la cara por completo. Una sonrisa inundó mi cuerpo, iba a cantar, sabía que iba a hacerlo. Apoyó la guitarra en una pared y él se sentó en uno de los bordes del tejado. Detrás de él, unos metros más abajo podíamos ver la carretera, con los coches y algúnos árboles al lado.

-Pensé que te podía gustar algo más... Natural...- aventuró a decir. Miré a mi al rededor.
-Pues si, es bonito.

Tom alargó la mano y cogió la guitarra. La afinó bien y empezaron a sonar unos acordes. No, no me sonaban de nada. Presté más atención, pero paró de tocar.

-¿Por qué paras?- le pregunté
-Porque... Tengo que decirte que te quedes ahí y prestes atención a esta canción. ¿Vale?- me respondió alegre
-Bien.- sonreí sacando el móvil de mi bolsillo.
-¿Qué haces?- me preguntó
-Tom, querído, esto tengo que grabarlo...- dije.

El rió y me hizo un gesto con la mano como diciendo: "adelante". Se puso en marcha de nuevo. Volvieron a sonar los desconocidos acordes. Presté atención.
La canción tenía una letra bonita, intensa. La escribiría pero ocuparía mucho.
Bueno, podría explicaros más pero ya que lo grabé, mejor os dejo aquí el video y lo veis.




                         

Pues sí. Sí señores, Tom Fletcher me había dedicado "This Song" solo para mí. Durante toda la canción yo solo podía sonreir, pues la parte de:

"Go to lose contro-oh-ol,
Release the fire in your so-oh-oul
And your desires, Let me kno-oh-ow
And I try
Girl, I try to make you happy
I wont stop until the day that I die..."
Me había hecho morir definitivamente de amor. Ahí estaba yo, escuchando la encantadora voz de Tom dedicandome una canción, ¡es que era increíble! Madre mía...
Acabó la canción. Me miraba fijamente con una cara adorable. Yo lo miraba impresionada.

-No... No sé qué decir...
-No digas nada, entonces.- me respondió
-Bueno, sé que esta ha sido una tarde inolvidable, alucinante...- añadí yo
-Me alegro, eso pretendía.
-Por cierto, ¿de dónde te has sacado esta canción?- pregunté
-¿Recuerdas que esta mañana no pudimos quedar por trabajo?
-Si.- respondí
-Pues acabamos un poco antes y a decir verdad... Tenía la idea de esta canción pensada, así que se lo comenté a Danny y la revisamos juntos. A los dos nos pareció bien. Terminé de escribirla y..¡Tachán!-exclamó.- Aquí la tienes, tuya. Hecha para ti.- sonrió tendiendome la letra de la canción que estaba escrita en un folio y por detrás, los acordes.
-Dios mio... ¡Gracias!- le dije abrazandolo. Él me sonrió
-Te pido que por favor, no le cuentes esto a nadie. Bueno, a Nora y Ana, pero es que... ¿Sabes qué?- dijo
-Di...- respondí
-Quizás la pongamos en el nuevo álbum y no queremos que nadie sepa el contenido- rió

Mi canción en un disco de McFly. Podía morir tranquila con todo lo que me estaba pasando. ¡Vaya! ¡Eran las nueve menos veinte!

-Tom... Tengo que irme, prometí que volvería pronto...- le dije
-Vámonos.- respondió

Cogió la guitarra y nos montamos en el coche. No hablamos demasiado, el trayecto fue corto y yo seguía pensando en la canción.

-Ha llegado a su destino.- dijo Tom con voz de robot. Reímos.
-Gracias por todo, eres el mejor.- besé su mejilla y él sonrió
-¡Por cierto! Búscate una excusa fiable, mañana a las 10 estoy aquí para recogerte.
-¿¡Otra vez!?- pregunté
-Esta vez no tiene nada que ver conmigo, sino con... ¡Mañana lo sabrás!- puso el coche en marcha
-Adiós, Batman- le dije haciendo referencia a su camiseta con el símbolo de este héroe

Se despidió con la mano y se fue. A las nueve y cinco estaba entrando en la habitación. Las chicas ya desesperadas se estaban vistiendo. Me exigieron que lo hiciera yo también: nos íbamos de marcha.
Madre mía... Con lo cansada que estaba... En fin. Todo fuera por pasar tiempo con ellas. Vestido corto. Los mismos zapatos que en mi primera cita con Tom, aunque no sabía si me darían suerte... Bolsito, maquillaje. No me quité la trenza, sólo cambié el lazo a uno rojo, a juego con el vestido.
Pasamos la noche de fiesta, si. A las 4 vimos a los chicos de casualidad en un local al que nos había llevado Amy. Aprovechamos su ausencia para acercarnos y cuando volvía nos retiramos rápidamente.

-¿Se lo contamos?- pregunté
-Yo creo que es una chica noble...- dijo Ana
-Si, pero no sé, creo que es pronto...- añadió Nora
-Estoy contigo.- dije

Se puso junto a nosotras, y de pronto...

-¡Oh! ¡Dios mio! ¡No lo puedo creer!- salió corriendo y abrazó a Harry.
Dios, no jodas que se conocían. El abrazo al batería fue correspondido y los demás nos miraron con un gesto de que nos acercáramos.

-¡Chicas!- dijo Amy.- ¡Mirad quienes son!- gritaba
-Eh... Sí...- dije mirando a Tom, esperando ver respuesta en sus ojos. No se inmutó. Joder.
-¡Vaya! ¡Que chicas tan guapas!- improvisó Dougie.- Hola, ¿quieres hacer algo?- preguntó mirando a Ana. Los dos rieron cómplices.

Cogimos a Amy y nos fuimos de allí, sin despedirnos más que con una mirada. Ella había bebido algo... Y no queríamos que. Pudiera cagarla. Nos fuimos ya a la residencia mañana discutiríamos eso mejor. La dejamos en su habitación y subimos a la nuestra.

-¡¿Qué coño hacemos ahora?!- preguntó Nora alterada
-Niiiiiii puta idea...- dije
-Chicas, Amy era la chica que hablaba con Harry, se me olvidó decíroslo.
-Uf... Ya pensaremos algo. Mañana por la mañana...- iba a decir Nora
-Ehhh... ¡No!- exclamé.- Mañana por la mañana Tom quiere que lo ayude en algo.
-¿Otra vez?- preguntó Nora
- No sé que es, no me lo ha dicho pero según él no tiene que ver con nosotros...
-¿Podemos ir?- preguntó Ana
-Ni idea, llamadlo y se lo preguntáis.

Ana lo llamó y a Tom no le importó que fueran. Dijo que mejor quedábamos a las 2, para comer... Las diez aún era temprano, nos habíamos recogido tarde de la fiesta. Pusimos el despertador y caimos rendidas.

Sonó. Todas abrimos los ojos esturreadas en nuestras respectivas camas. Nos vestimos de una forma sencilla, nos peinamos y bajamos. Tom fue puntual. Nos esperaba. Abrimos el coche, entramos y nos llevó a un restaurante muy cuidado pero no tenía pinta de ser caro.
Dougie, Ana y yo nos reíamos con las estupideces de este.
-¡Nunca me han sacado a bailar! ¡En serio!- reía
Harry charlaba con Nora y Tom. En un momento de bromas noté que Danny me miraba. ¿A mi? ¿Por qué?
-África... ¿Puedes pedirme una Coca-Cola en la barra? Por favor.- me pidió sonriente
-Eh... Si, claro- dije extrañada

Pronto lo entendí todo. Me levanté a la barra y unos segundos después, Danny estaba a mi lado.

-A ver, que pasa...
-Quería hablar contigo porque se me ha ocurrido algo para Norita y no sé si le dará miedo...- rió
-Vaya, que buenazos todos...- reí- cuentame.

Danny me dijo una idea fabulosa.

-¡Qué original!- le dije
-Hablando con Tom sobre vuestra cita se me ocurrió así que...- rió
-Adelante, le va a encantar- le guiñé un ojo
-¡Bien!- exclamó- gracias por asegurarmelo.- me dio un beso en la frente

Los dos sonreímos y antes de darnos la vuelta para volver, me pidió también que lo acompañara al lugar de la sorpresa, junto con Nora y Harry, que también irían. Nora era imprescindible, claro está.

-¿Y para qué tenemos que ir Harry y yo a vuestra cita?- reí
-Solo para ayudarme a... Soltar las cuerdas.- sonrió
-Vale, hecho. Luego hablo con Harry.- le devolví la sonrisa.

Nos acercamos a la mesa, con todos.

-Dougie y yo tenemos planes esta tarde...- dijo Ana para todos
-Uuuuuh...- contesté con una sonrisilla pícara
-Yo voy a pasarme la tarde haciendo el vago, y escribiendo. Dando retoques... Trabajo acumulado...- dijo Tom mirandome.- Lo siento...- añadió y me hizo un gesto con la mano de que luego me llamaría.
-Nora y yo tenemos planes- dijo Danny
-¿Y eso?- preguntó ella
-Ya los verás.
-Pues... Harry y yo también- sonreí

Harry me miró feliz, se notaba que sabía de que hablaba. Tom me miró confuso. Negué con la cabeza devolviéndole la mirada, intentando hacerle ver que no era importante. Asintió sonriente. Confiaba en mi, supongo.
Al salir Danny aprovechó para acercarse a Harry y a mi.

-Nos vamos directamente, está todo listo.- dijo
-¿Ya?- pregunté
-Si, si... Harry sabe a dónde vamos. Él te lleva y yo a Nora.- añadió Danny
-Vale.- dije sonriente

Tom se despidió de todos, cogió el coche y se fue. Me tiró un beso. Que fucking perfect, joder. Dougie dijo que él acercaría a Ana a la residencia, o ya improvisarían dónde. Seguro que no hacían nada bueno... JAJAJA
Danny acompañó a Nora al coche y yo, a su vez, acompañé a Harry.
Me monté delante con él. Hablamos de Amy pero eso ya lo contaré en otro momento.
Harry seguía a Danny conduciendo. Aparcaron los dos en un descampado. Bajamos los cuatro de los coches.

-¿África y Harry?- rió Nora
-Si, si...- dijo Danny convencido.

Estábamos de espaldas a la gran sorpresa. No parecía que estuvieramos allí pero no pude evitarlo y miré de reojo. ¡Joder que grande! En fin, esperaba que Nora no se girara. Danny estaba delante de ella, evitando que se diera la vuelta y lo descubriera. Habían planeado aquello muy bien. Entrar con el coche sin que pudieramos ver aquello... Etc.

-Nora, quería darte una sorpresa, compensarte por no haber podido estar más contigo.- dijo Danny

Nora sonrió. Harry y yo estábamos a la derecha, mirándonos tiernamente.

-Necesitaba que Harry y África estuvieran, para poder soltar las cuerdas...
-¿Qué cuerdas?- preguntó Nora intrigada
-Esas cuerdas.- dijo Danny señalándolas.

Nora giró poco a poco y observamos la cara que ponía. Se notaba que estaba eufórica y nerviosa. Se llevó las manos a la cabeza.

-¡Danny, que locura!- gritó

Y es que delante de ella, a unos ocho metros o diez, había un enorme globo de estos con una cesta gigante de mimbre abajo, que si los contratas te dan paseos. De las cuatro esquinas salían largas y resistentes cuerdas que estaban atadas a unos puntos fijos en el suelo.

-No vamos a volar, porque sinceramente, no sé manejar el cacharro ese y un hombre encargado de esto nos quitaría toda la intimidad...- se explicó Danny
-Es igualmente genial- dijo Nora abrazandolo

Nos acercamos los cuatro al inmenso globo. A un metro de él nos sentíamos tan diminutos...
Danny abrió la puerta y Nora entró, él detrás. Cerró y nos dió las instrucciones para alargar las cuerdas y que aquello subiera, aunque no volara. Lo hicimos poco a poco. La mecha de fuego necesaria se encendió y aquello empezó a subir. Cuando no se podían alargar más los cabos, Harry me dijo que nos fuéramos, Danny tenía controlada la bajada. No tenía ni idea de cómo lo haría pero hicimos caso. Harry me invitó a merendar. Acepté. Y ahí se quedaron los dos, a muchísimos metros de altura.


Bueno, espero haberos sorprendido algo. Un besazo y pronto tendreis más. With love <3

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